MY FIRST TIME IN THE BIG APPLE

Escuchar personas hablando diferentes idiomas al mismo tiempo, incluso idiomas que no tenía ni idea de donde eran, fue lo primero que me sorprendió de New York. Estábamos a una temperatura de 10 grados centígrados con una sensación térmica de 5, bastante “windy”. Queríamos verlo todo y la lista de cosas por hacer era sin fin para sólo tres días.

Estar en Nueva York por primera vez fue como viajar a través del tiempo, los lugares que sólo reconocíamos a través de películas o anuncios publicitarios parecían en un momento parte de nuestro pasado. Mi papá, con su inglés improvisado, ya llamaba a todas las personas que se topaba como “My friend” y de alguna manera trataba de iniciar una conversación en spanglish.

Para mi papá era un sueño hecho realidad conocer la capital del mundo, estaba tan ansioso que no sabíamos por dónde empezar, así que nos fuimos donde la Avenida Broadway se encuentra con la Séptima Avenida, ahí estábamos en la zona donde parece que siempre es de día, porque la noche no logra ganarle la batalla a la iluminación de las enormes pantallas: sí, allí, en el majestuoso Times Square, el lugar donde están los anuncios más efectivos y costosos de todo el país. Se estima que a diario más de 300.000 personas entran y salen de ese lugar, y parecía que ese día estaban todos allí, porque moverse era casi imposible. Mientras caminábamos nos encontramos con varios personajes: el Naked Cowboy -a quien supongo el frío no le afecta para nada porque estaba en calzoncillos-, el Hombre Araña –un poco flaco para mi gusto-, los Power Rangers, Minnie y Mickey Mouse.

El Rockefeller Center fue nuestra segunda parada, imperdible para quienes visiten la ciudad en invierno. El árbol de navidad era enorme e imponente, y obviamente era inevitable pensar en la escena de la película “Mi Pobre Angelito”. La pista de patinaje sobre hielo estaba justo debajo del árbol, quisiéramos haber patinado pero la fila era de por lo menos tres horas y aún nos faltaba mucho por visitar.

Si usted, al igual que nosotros, va en una visita corta, muy corta, los buses turísticos son la mejor opción. Y fue exactamente eso  lo que hicimos en nuestro segundo día. Tienen diferentes paradas en toda la ciudad, donde los turistas se pueden bajar, recorrer la zona y volver a tomar otro para continuar con el recorrido, ah… y por el mismo costo. Así que aguantando frío en el segundo piso del bus, recorrimos un pedacito de NY: El Brooklyn Bridge, que decidimos no cruzar caminando porque mi papá tenía dolor en su rodilla por el recorrido del día anterior; La estatua de la libertad, que no vimos muy bien porque estaba súper nublado; China Town, lugar al que vale la pena dedicarle por lo menos dos horas para impregnarse de la cultura asiática. Cada esquina, cada negocio, cada persona, nos transportó al otro lado del globo. Finalizamos este día en el monumento del 9/11, donde es inevitable sentir cómo se eriza la piel al recordar ese trágico hecho.

El 11 de septiembre de 2001 fue un día que definitivamente nos marcó a todos. Llegar al monumento donde se rinde tributo a las 2.977 víctimas del ataque terrorista, es remover los recuerdos de las impactantes imágenes que vimos en televisión. Donde en algún momento estuvieron las Torres Gemelas, hoy están dos enormes estanques con una cascada que simboliza el vacío, los nombres de las víctimas están grabados en los bordes del monumento y no es raro encontrarse rosas en algunos de ellos. En medio de la ajetreada vida en la ciudad que nunca duerme, éste se ha convertido en un espacio de reflexión, donde se respira dolor y nostalgia, pero en medio de ese sentimiento también vibra la esperanza representada en un Árbol que a pesar del impacto del ataque sobrevivió. El peral de Callery, fue encontrado quemado casi por completo bajo los escombros, lo rescataron y con la ayuda de arbolistas de la ciudad de Nueva York, sobrevivió. Hoy está en pie y floreciendo.

Mi primera impresión de Nueva York la viví con mi familia, hoy después de 11 meses viviendo en la gran manzana sigo encontrando en cada rincón la magia de la ciudad. La diversidad cultural es lo que más me fascina, gente de todos los rincones del planeta, curiosas maneras de vestir, hablar y ver el mundo conviviendo en un mismo espacio, sin prejuicios y con absoluta libertad.

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18 thoughts on “MY FIRST TIME IN THE BIG APPLE”

  1. Ver la gran Manzana entus palabras es emocionante!!!! Sigue disfrutando de la vida .. y siguen contando que te enseña el mundo!!!!
    Gracias Caro!!!!

  2. New York es un destino imperdible para los que queremos descubrir el mundo con nuestro propios ojos. Está en mi lista pero ya me hiciste antojar mas de ir pronto. Felicitaciones Caro por este nuevo proyecto.

  3. Felicitaciones Caro…
    Al leerlo se me pone la piel de gallina, imaginándome todo lo que contabas… que delicia… sigue asi… de nuevo felicitaciones… espero leer más experiencias..

  4. Hola….que buena crónica…de tú viaje…y que nota lo que cuentas de la emoción de tú padre al conocer esta ciudad.. …lo mismo me paso con mi madre al llegar a Washington y visitar los museos….aunque era su primera vez. en esta ciudad estaba tan feliz….que se volvió la mejor guía turística…y ya hasta le daba consejos a los otros turistas…..
    Ojala escribas tus experiencias de los viajes a los rincones olvidados de nuestra Colombia que realizaste…así motivaras a muchos a visitarlos….
    Abrazos y la mejor de la suerte en este proyecto……

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