CUMPLEAÑOS DE MI MAMÁ EN EL CIELO.

Hoy mi mamá estaría cumpliendo 51 años, de hecho, los está cumpliendo, pero hace cuatro años que la celebración es en el cielo. Dichosos quienes están allá para acompañarla, por lo pronto quienes seguimos aquí la recordamos a cada instante (no pasa un solo día sin que yo piense en ella). Es increíble como alguien puede representar tanto para tantas personas, como alguien que para muchos podría ser tímida o un poco introvertida pudo tocar tantas vidas. Mi mamá siempre entregaba su corazón, completo, no por pedacitos; ayudaba sin esperar nada a cambio, incluso a personas que no conocía, y sí, yo sé que nadie “habla mal de quien ya no está”, pero no soy la única que piensa así. Nunca se lo dije, nunca le dije que admiraba su nobleza, su humildad, que quisiera tener un poco de eso, y sí, me arrepiento de no haberlo hecho mientras estuvo aquí.  Ahora se lo digo cuando voy a la iglesia, espero me escuche.

¿Saben de qué me acuerdo? Todos los días, sin falta, mi mamá le pasaba almuerzo al señor que vendía frutas en su carrito de madera al frente de la casa. Cada vez que veía a Don Ernesto, el señor que andaba en bicicleta por todo el barrio buscando trabajo arreglando jardines, lo invitaba a desayunar. También recuerdo que siempre, siempre, siempre que quería ser especial con alguien, le regalaba algo que ella había tejido con sus propias manos. Estoy segura que muchas de las personas que me están leyendo tienen algo que ella tejió especialmente para ellos.

Recuerdo que todos los días nos levantaba cantándonos una canción: “Mamita, mamita, enciende la vela, que quiero ver quien anda, por mi cabecera. Mijito, mijito, son las horas, que van de carrera, llamando a los niños, para ir a la escuela”; que nos llevaba el desayuno a la cama los fines de semana; que nuestros amigos siempre eran bienvenidos en la casa; que hasta sus regaños eran tiernos, por ejemplo, cuando yo peleaba con Daniela; que nos tenía mucha paciencia, MUCHA; que cuando me mudé a Cali y después a Bogotá, me llamaba todos los días, sin falta; que me decía que tenía que ser paciente y no enojarme por todo.

Gracias Dios por nuestra Bella.

Para quienes la extrañan, para quienes la conocieron, para quienes la quieren conocer, para quienes también tienen a alguien en el cielo. Aquí compartimos todos un poquito de lo que mi mamá, la Bella, nos dejó:

De mi mamá extraño demasiadas cosas, extraño cuando me cantaba para levantarme todas las mañanas para ir al colegio, extraño todas las comidas deliciosas que preparaba, todas las tardes viendo televisión, ella acariciando a iker aunque todo el tiempo decía que no lo quería, pero era muy obvio que sí. Extraño el simple hecho de sentarme a ver televisión todas las tardes con ella, regañando al perro y riéndonos de cualquier bobada que dijéramos. No alcanzaría en un mensaje a decir todo lo que extraño de ella, y aunque me haga mucha falta mi madre, ella me enseñó a ser fuerte a defenderme por mi mismo, porque a pesar de las quimios que le hacían ella siempre llevaba una sonrisa que ocultaba todo su sufrimiento, siempre decía que estaba muy bien, y a pesar de que en ese momento yo estaba pequeño, yo sabía todo el dolor que ella tenía, y ahora lo comprendo más, por eso sé que ella es la mujer más fuerte de este mundo, sonreír hasta en los malos momentos fue la enseñanza más grande que ella me dejó. En todo momento la pienso y la extraño, te amo mucho ma… Dieguito.

No puedo hablar de ella sin que aparezca un nudo en mi garganta y obviamente una sonrisa; es una mezcla de orgullo, admiración y mucho amor, eso es lo primero que pienso. Siempre recuerdo cuando me llamaba a primera hora y me decía “Hola mi muñeca”, cuando se sentaba horas y horas a tejer en la sala, mientras veíamos televisión. Extraño escuchar su voz, sentir sus manos sobre mi cabello, extraño hasta sus regaños. Esos y mil recuerdos más llevo siempre conmigo, porque siempre está presente en mi mente y en mi corazón. Fue, es y siempre será mi ejemplo a seguir, cada día trato de parecerme más a ella, aunque obviamente no lo consigo, porque siempre nos demostró una valentía indescriptible, ahora siempre logra llevar mi corazón hacia un lugar donde pueda encontrarla. FELIZ CUMPLEAÑOS MI BELLA”. Dani.

“Era sin duda la señorita más linda de la fiesta, de allí que me enamoró, con su línea de maquillaje color azul en los párpados inferiores, sus siete pecas y su cara de niña tierna y frágil; encontramos afinidad en el baile, siempre me dijo que yo era un “buen bailarín”, allí nació un gran amor. Sólo bastaron tres meses de novios para pedir su mano (no quería que se me adelantara algún enamorado payanés de los que la galanteaban). Siempre supe que sería la mejor mujer para madre de mis hijos, nunca estuve más seguro y ella respondió con excelencia a semejante responsabilidad; ahí está la muestra: Carolina, Daniela y Diego. Siempre te amaré mi pequitas”. Abelardo, alias el pa.

“Te confieso que es difícil escribirte pensando en ella sin que se me haga un nudo en la garganta. La extraño mucho. Recuerdo que siempre que me hablaba por teléfono su saludo era un tierno «hola muñeca».  Siempre que los visitaba en Buga o ella nos visitaba tenía algo para mí, ¡siempre! desde una moña, un gancho o un par de aretes. La recuerdo casi todos los días en las cosas más simples, como en las tareas que ahora como mamá hago. Cuando preparo deditos de queso, cuando frito carne con maduros y tomate (sus menús favoritos), cuando tomo café. Me acuerdo cuando me sentaba en el piso de la cocina para acompañarla. Lo último que me regalo guardo con mucho amor son unas bolitas que empezó a tejer para Gabriela. No las terminó porque se le olvidó. La verdad me da tristeza que Gabriela no pudo conocer a esa tía tan hermosa.” Marce Mera.

“Te digo que no es fácil escribirte acerca de mi tía, ella se fue y dejó un vacío en nuestros corazones muy grande. Recuerdo que siempre en mi cumpleaños me enviaba un saludo por la emisora con una dedicatoria de una canción – la mayoría de veces era un villancico -; siempre nos decía a mi hermana y a mí: Muñeca.  Recuerdo que cuando llegaba a Popayán a visitarnos me regalaba siempre un brillito o un labial, y decía: “Mi muñeca te queda lindo porque te pareces a tu tía”. Algo muy chistoso de lo que me acuerdo es que cuando estaba chiquita y ella me daba teta yo le decía: “tía las tuyas son de vainilla y las de mi mamá son de chocolate” 😂😂😂😂. Pero lo más lindo y que me hace feliz es cuando la gente me ve y me dicen usted se parece mucho a su tía, se siente tan bonito que me comparen con un ser humano tan bello como ella. Siempre la llevo en mi corazón”. Alejandra Mera

 Tío Roli.

“Ella me enseñó a ser muy fuerte, a nunca quejarme, a aceptar las cosas que nos depara la vida, aunque a veces no nos parezca. Me enseñó a confiar en Dios, ella me decía que él decidía el momento y la hora que debíamos estar en su presencia. Extraño mucho salir a comer helado con ella, siempre nos llevaba a mecatear. Aylemcita era mi cofre de secretos, ahí era donde yo guardaba mis secretos, mis angustias y mis lágrimas. Extraño mucho su compañía. Recuerdo mucho su bondad, su espiritualidad y lo más hermoso que tenía: SU SONRISA”,  Tía Yoné.

A mi chiquita la tengo muy presente. Siempre nos reíamos pensando en el día de su boda, me acuerdo que yo la ayudé a arreglarse, aunque no necesitaba mucho porque siempre fue muy hermosa y sencilla. Ese día la ví muy feliz porque se casaba con el amor de su vida – como ella llamaba a mi hermano -. Lo más lindo de Aylem era como se dedicaba a sus hijos y a su esposo, tanto que lo seguía hasta el último rincón de Colombia donde lo trasladaban. Recuerdo a una mujer hermosa, fuerte y con mucho coraje”. Tía Yuviza.

Dulce, creo que ese debe ser tu nombre allá donde el sol brilla 🌤. Lo que más recuerdo y extraño es tu hermosa sonrisa, tu alma tan noble y tan generosa como solo quienes estuvimos en tu hogar sabremos. 🌈 El cielo no quiso esperar para tenerte y hoy hace fiesta por tu presencia 💕✨. Nosotros aquí seguiremos recordándote con mucho amor y con la nostalgia que se siente al no tenerte. 🍃🌸” Sarita (Saratanacia)

“Es preciso de tributar un homenaje sincero a quien con su alegría, entusiasmo y positivismo logró reunir a su alrededor un sinnúmero de personas que conocimos de su bondad, ternura y amor por la vida. Alguien que siempre tuvo la convicción de que servir a los demás era la misión encomendada a ella por el Creador. Una misión que la cumplió con todos y que fue especial con sus familiares más cercanos y con los amigos que estuvimos por mucho tiempo en su vida. Mujer ejemplar que recordamos con mucha alegría porque así era ella, alegre y optimista. Hoy, cuando nos hemos quedado en este mundo los que mañana llegaremos al mismo lugar donde ella está, queremos expresar nuestro profundo sentimiento de gratitud por todo lo que ella dejó en nosotros y por todo el amor que dejó en sus hijos. Queremos decirle que la recordamos por siempre en todos los lugares que con ella compartimos y en todas las personas en las que dejó una semilla de amistad y ternura”.  José Gabriel Pérez

“Lo que más recuerdo de ella es su ternura, lo que más aprendí su espíritu de lucha, su fortaleza y ese infinito amor por ustedes sus hijos, por su familia que siempre le dio la fortaleza para luchar día a día.
Lo que más extraño sus visitas y todo el tiempo compartido, su amistad y su especialidad, pero le doy gracias a Dios por el tiempo que me permitió vivir con ella y con ustedes”. Mary Luz Ojeda

“¿Que qué recuerdo de doña Aylem? De ella recuerdo sus almuerzos deliciosos después del colegio; su sonrisa, porque, aunque era muy callada siempre se veía alegre y radiante; su hermosa forma de ser y ese gran corazón que me hacía sentir querida. No cabe duda de que era un gran mujer, esposa y madre que estará por siempre en nuestros corazones”. Laura Arzayús

“Mi tía Aylem siempre fue una excelente persona. Aprendí de ella la manera de servir sin mirar a quien. Era una mujer muy bondadosa”. Jorge Enrique Ardila

“Recuerdo de mi tía que era una persona con un gran corazón, siempre quería mimarnos, era muy amorosa, feliz, y capaz de sacar lo mejor de cada uno”. Sabrina

La recuerdo como un ser humano maravilloso, siempre, siempre pendiente de sus hijos. La recuerdo serena, tranquila, con una infinita fe. Siempre con una sonrisa. Recuerdo cuando me abrazaba dándome fortaleza en mis momentos tristes, lo irónico era que yo pensaba que ella la necesitaba más que yo, pero no era así. Ella lo entregaba todo, le importaba más la tranquilidad de los demás que la de ella”. Maria Nela Luna

“Siempre he pensado que Caro y yo hemos construido una amistad tan especial porque tenemos muchas cosas que nos conectan, entre esas que nuestras familias se parecen muchísimo. Después de mucho hablar, siempre hemos concluído que tuvimos crianzas similares… Y gracias a esas conversaciones eternas que desde hace años tenemos, he vivido muy de cerquita a doña Aylem…  Realmente fueron pocos los momentos que pude compartir personalmente con ella, pero no por eso desconocí su nobleza, ternura y amor incondicional por su familia. Tengo un hermoso recuerdo de la última vez que compartí con ella varios días: era el mes de julio y ella junto al resto de la familia, llegó a visitar a Caro a Bogotá. Recorrimos muchos lugares y fui testigo de la felicidad que Dani, Dieguito, Don Abelardo, Caro y Doña Aylem sentían de poder estar juntos. Recuerdo como si fuera ayer, cada foto que les tomé en familia. Así la sentí siempre que la escuchaba por el altavoz del celular hablando con Caro (cuando vivíamos juntas en Bogotá), orgullosa de su familia, mostrando una fuerza increíble incluso cuando los días no eran tan buenos para ella, con una voz muy dulce y tierna llamando “mi muñeca” a su hija mayor, riendo mientras le contaba curiosidades de Iker, Daniela o Dieguito. Sé que hoy ese noble corazón sigue brillando en el cielo junto a las estrellas. Y sé también que desde allá, ella sonríe y sigue sintiéndose orgullosa de su familia, de ver a sus hijos crecer y luchar por sus sueños y de saber que cada momento que compartieron está perpetuado en la memoria de cada uno. Debe ser por eso que muy a menudo la pienso y al mismo tiempo pido a Dios sinceramente, que cada que sea necesario, su familia pueda sentirla y darse cuenta que ella sigue procurando la felicidad de cada uno”, Marcela Rodríguez.

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5 thoughts on “CUMPLEAÑOS DE MI MAMÁ EN EL CIELO.”

  1. Esto me toco el corazón de una forma increíble. No pude evitar llorar y sentir que este homenaje no es menos de lo que tu mamá se merece. Feliz cumpleaños a la mamita bella en el cielo! Estoy segura que está feliz y orgullosa de haber dejado tan hermoso y ejemplar legado; sus hijos.

  2. Hay mi Caro, que palabras tan sensibles que llegan al alma, no conocí a tu mamá, sin embargo a través de tus palabras y expresiones de las personas que la conocieron muestran el tipo de persona que fue y que siempre se quedara en ti. Al leer tu artículo se me hizo un nudo en la garganta y mis ojos se empañaron de lágrimas, de esas lágrimas que te recuerdan que también tienes una super mamá y quieres que dure para siempre. Tus palabras demuestran cuanto amor tiene siempre una madre y cuanto amor y enseñanzas deja marcado una madre para sus hijos. Que sea Dios la fortaleza de cada día en tu corazón.

  3. Carito es de lo más lindo que he leido en mi vida y no estoy exagerando. Me erice, llore ysonrei. Siempre te he admirado por tu forma profunda de sentir las cosas,de observar y percibir. Leyendo este vlog puedo dexirte que te admiro más, gracias por compartirnos quienes tu mamá, por inspirarnos a amar más. Sólo vi a tu mamita una vez, disfrute de de sus atenciones en tu casa cuando te conoci a ti en buga. Eres muy parecida a ella tan dulce y sincera. Te quiero amiga linda, nuestra amistad no es de vernos todos los dias, de hecho casi no hemos podido vernos. Pero hicimos tanto click que se me llevas en tu corazón como yo a ti. Espero poder volver a verte y disfrutar juntas de tus cuentos y relatos en persona. Dios te bendiga.

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