CUANDO MUEREN TUS PADRES

Mónica y yo tenemos mucho en común, somos contadoras de historias, reportamos la vida de otros, las situaciones de dolor y alegría, pero ahora queremos estar del otro lado y contar nuestra propia historia.  Mi mamá falleció, su papá falleció, a los dos se los llevó el cáncer. Es inexplicable la intensidad de emociones que se pueden sentir: la soledad, el miedo, la incertidumbre y la rabia se apoderan de uno. Te sientes sofocado, con millones de cosas por decir, pero no sabes cómo o con quien hablarlo, por eso nosotras decidimos escribirlo y compartirlo con quienes puedan estar pasando por la misma situación. Este es un viaje a nuestras emociones.

TE AMO PAPÁ

Por: @monicarinconm

Era marzo, planeaba llegar de sorpresa a casa de mi papá, pero la vida que no se ahorra las burlas, me aguó la fiesta y la sorpresa me la llevé yo. Miré a mi papá recostado por  primera vez en la cama de un hospital. Tenía la piel amarilla y  sus ojos azules  ya no brillaban. Pararse de la cama  le exigía gran esfuerzo.  No era del todo  mi papá el que estaba recostado en esa cama, era Gustavo Rincón atado a su propio cadáver por cuenta de un cáncer que se movía lento pero seguro. Ese cáncer era un kamikaze, empeñado en suicidarse quitándole la vida a mi papá.

Este cáncer-suicida tenía un tercer nombre: metastásico.  Reinaba sobre el hígado y las vías biliares de mi papá pero como su base de operaciones era la vesícula, era entonces un cáncer de vesícula. Lo normal era que el nuevo invitado en el cuerpo de mi papá debiera acabar primero con el antes de que mi papá encontrara la forma de sobrevivir. Ahí fue cuando supe de las  etapas del cáncer. Lo peor de la etapa cuatro es que no hay etapa cinco. Es decir que en cualquier tipo de  competencia macabra que esta fuera, el suicida ya tenía asegurado el triunfo.

Sabiendo esto, mi papa y yo optamos por escuchar con una fingida cara de amabilidad, todos los rumores de curaciones, hechizos, cocteles benditos y oraciones a cualquier dios  que prometían una cura a su enfermedad. Venían sugerencias de todas partes: una mujer amable y optimista dijo que conocía al amigo de un vecino del cuñado de un amigo que había “ganado la batalla contra el cáncer” tomando caldo de gallinazo con guanábana y gotas de romero y cidrón y otras matas de difícil nombre. A esas alturas a mi papá todo le sabía horrible. Su malicioso hospedero había decidido también, además de la vida, quitarle el apetito. Y él no iba a tomarse nada “milagroso”. No tardaron en llegar otras asombrosas noticias de la tía de alguien que  “no soltó la mano de dios”  y se sometió a mucha radioterapia, quimioterapia y medicinas naturales y que  ahora corre maratones.

Aquí un consejo para los entusiastas, para los que conocen el cáncer a través de otros: ahórrense esos cuentos de telenovela, son agotadores y de mal gusto,  sobre todo porque se nota que el entusiasta no conoce que hay numerosos tipos de cáncer, que para esta enfermedad hay  cuatro etapas y que para el caso de mi papá, más reversa tenía un avión. La muerte estaba más adherida a su piel que su propia ropa.

Todas las visitas en la casa de mi papá iniciaban con la pregunta obligada: ¿cómo estás Gustavo?  Yo sabía realmente como estaba: estaba con cáncer,  su huésped le mantenía bien ocupado con  nauseas, fiebres, hinchazón, inapetencia, vómitos, ictericia, insomnio, infecciones, diarrea y no menos grave, mi papá cargaba la doble cruz de querer morir, pero temer dejar a su hija sin padre.  Pero eso no era expresable para nadie  que no fuera yo, así que el respondía simplemente: “estoy bien”. Cuando la gente pregunta  cómo está el enfermo, realmente no están esperando una respuesta honesta porque no es entretenido oír que la muerte llegó, que ya es hora, que  no es posible alargarlo, ni endosarlo, ni negociarlo.

Los días y las noches son eternos para el enfermo por la fatiga de la vida misma y  sus años. Viéndolo como un cachorrito indefenso a merced de su intruso y a merced mía, pensaba en la muerte como una amiga que en este punto sería un privilegio, un regalo, la cura a todos los males. El temor a perder a mi papá nunca me impulsó a encarnizarlo terapéuticamente, por supuesto quería que viviera, pero no así. No quería parecerme en nada a esos hijos egoístas que desean a toda costa prolongar la existencia de sus padres desconociendo que la muerte es algo propio del vivir y  está avisada desde el nacer. Cuando no hay nada más que la medicina pueda hacer, el buen juicio ordena entregar al enfermo a los brazos de la muerte. Me aterraba pensar en los hijos que sin preguntarles a sus viejos, deciden someterlos a operaciones, asistirlos con ventilación mecánica o  alimentarlos por gastrostomía. Mi papá no quería nada de eso. No quería alargarle la estadía al intruso.

Era mayo, la fatiga aniquiladora reinaba sobre mi papá, pesaba 54 kilos -sano pesaba 75- ,  pero no era que estuviera más ligero, pararse al baño era una marcha forzada. El proceso de morir lo decoloraba, tenía el estómago inflado como un balón de baloncesto y dentro del balón  estaba su intruso que para entonces había desarrollado otra macabra forma de hacerse notar haciendo bulla. Le sonaba el estómago todo el tiempo, pero no era un sonido común del aparato digestivo era más como un sonido  delator de la muerte por venir.

¿Qué si mi papá fue valiente? Me dijo que lo ayudara a llegar primero que su intruso en esta carrera a muerte.

CUANDO MI MAMÁ SE FUE

Por: @carolinaardilap

Jamás en mi vida pensé que le iba a pedir a Dios que se la llevara, pero verla en esa cama, tan débil, tan diferente, tan llena de dolor y sin fuerza, me partía el alma. Ahora éramos nosotros quienes teníamos que hacer por ella lo que mi mamá había hecho durante tantos años por mí, mis hermanos y mi papá. Veíamos como la muerte se quería llevar a quien nos dio la vida.

Recuerdo cuando llegué a verla – yo llevaba casi tres años viviendo en Bogotá, ella vivía en Buga – (eran 8 horas en carro o 45 minutos en avión), me duele decirlo, pero siento que ese día no me reconoció, fueron segundos en los que mi voz no le sonó familiar – aunque mi corazón se ha negado a creerlo – no sé si fue ese maldito cáncer en su cabeza el que me borró por corto tiempo de su memoria.

El cáncer llegó a su vida en el 2008, él no escoge sus víctimas, simplemente aparece y empieza a destrozar poco a poco por dentro. Su seno fue la primera parada. En ese momento, para mí, que tenía 17 años verla luchando contra ese huésped en su cuerpo, era como verla luchar contra una gripa, siempre la vi fuerte, bella y alegre. Tal vez ella se escondía de nosotros cuando estaba mal, tal vez mi papá es el único que podría contar esta parte de la historia.

Estando el cáncer ya en su cuerpo, a quien mi mamá no decidió abrirle la puerta, ése que entró sin preguntar, sin invitación y sin razón alguna, trajo consigo algo más: La quimioterapia, un líquido rojo, que ella llamaba “Rogelio”, administrado a través de una aguja siempre en su brazo derecho que permanecía con morados. Las enfermeras sin piedad metían y sacaban la aguja buscando sus venas, mi mamá no se quejaba, solo hacía gestos de dolor. “Rogelio” a cambio de la esperanza que nos daba combatiendo la enfermedad le pidió muchas cosas a cambio: su cabello, sus pestañas, su apetito, su equilibrio físico y quien sabe qué sentimientos que ella jamás compartió conmigo, seguro para evitarnos dolor. Sentimientos que mi papá debe conocer.

Después de radioterapias, una reconstrucción de seno y de estar tomando unas pastas (quimioterapia oral), pensé que la enfermedad ya estaba vencida, pero en el 2012 reapareció y mucho más fuerte. Era como si hubiera estado escondiéndose esos años para llegar más agresivo. Esta vez estaba en su cabeza, tengo un recuerdo borroso de alguien diciendo que alguno de los médicos que mi papá consultó dijo que tal vez el cáncer había estado primero en su cerebro (donde nadie lo detectó a tiempo) y había hecho metástasis en su seno.

Todos contaríamos ésta historia de una manera distinta. Mi papá es quien sabe todo lo que ella nunca nos compartió, él fue su acompañante siempre, conoció lo que los médicos dijeron desde un principio hasta el último día. Mi hermana Daniela tenía 13 años cuando todo empezó, estábamos juntas el día que mi mamá nos habló sobre el nuevo habitante en su cuerpo y nos dijo que todo iba a estar bien, pero el más valiente, quien se gana toda mi admiración y respeto es mi hermano que con sólo 5 años fue testigo de todo el proceso físico, emocional y mental que mi mamá sufrió. Él tenía 12 años cuando ella se fue y es definitivamente el mejor regalo que nos pudo dejar.

Yo estuve lejos todo el tiempo, primero el estudio y después el trabajo me alejaron de todo ese proceso. Seguramente por eso la recuerdo Bella (como le decíamos), alegre, luchadora, fuerte, con un tono de voz dulce – que muchas veces traigo a mi mente cuando me decía muñeca –, sobretodo la recuerdo paciente y llena de mucho amor, eso era lo que yo veía cada vez que la visitaba, eso era lo que escuchaba en cada llamada, pero al final, cuando ella ni siquiera tenía fuerzas para hablar conmigo por teléfono supe que el cáncer, ese que había resistido todos los tratamientos, que llegó de la nada, estaba a punto de llevarse una vida.

Tengo mil preguntas que quisiera haberle hecho, pero no fui tan valiente para hacerlo, no fui valiente como ella. No lo soy.

Después de su partida alguien me dijo que “Sólo partimos para encontrarnos de nuevo” y lo llevo tatuado en mi piel porque es mi más sincero deseo.

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41 thoughts on “CUANDO MUEREN TUS PADRES”

  1. Al leer estas historias y saber que de manera incógnita fui parte de una de ellas , mi mente y mi cuerpo no pueden controlar las lagrimas y el sentimiento de impotencia al saber que una de mis adoradas hermanas y’a no está conmigo, recuerdo perfectamente esa mañana cuando sonó el teléfono viendo que era mi hermana rápidamente le contesté con un saludo tonto como es mi costumbre y ella como siempre sonrió y como también era su costumbre me llamo baboso madura. Pero esta vez hubo un corto silencio un llanto de niña y esas tres palabras que día a día me han carcomido, “roli tengo cancer”. Me lo dijo con una voz que nunca le había escuchado…

  2. Hermosas palabras. La verdad me dejaron un nudo en la garganta, la extraño todos los dias. Parece mentira que no esté y que mi hija se hayame perdido de conocerla. Te quiero flak.

  3. Caro, dificil y admirable tú actitud, estas experiencias deben haber dejado un ti, tanto una gran fortaleza como una “debilidad” que poco a poco se ira superando…Lo mas lindo, es que el recuerdo y el pensamiento mas bello sigue siendo uno solo: Tú Mami. Saludos.

  4. La vida nos pone pruebas muy difíciles en el camino. Sus padres fueron unos guerreros y ustedes sus guardianes de la vida y la muerte. Un abracito para las dos, hermosas palabras y admiro su fortaleza para sentarse en esa silla y recordar aquellos momentos tan duros que seguro quedaron tatuados en sus cabezas por toda la eternidad.

  5. Carito no puedo contener las lagrimas al leer, gracias por compartirlo. Como siempre te lo he dicho, admiro mucho la fortaleza, aunque se que no la vez del todo, como has enfrentado estos cambios en tu vida. Estoy segura que volverán a encontrarse. Y esa dulzura que caracterizaba a tu mamá, quiero decirte que es el sello mas bello que tienes de ella en ti. Te quiero mucho.

  6. Mi Carito, solo puedo tener para ti una profunda admiración porque te vi levantarte en medio del dolor, agarrar todos esos sentimientos y volverlos energía para trabajar y aprender todos los días. Solo escuché una vez la voz de tu mamita y entendí de donde venía tu luz. Te quiero mi Carito.

  7. Carito, se me aguaron los ojos al leerte a ti y a tu amiga. Después de toda la rabia que sentí al enterarme del cancer de mi papá, rabia con los médicos, con la vida, hasta conmigo misma, entendí que la mejor demostración de amor para estos seres que tanto amamos es dejarlos ir, sin egoísmo. Ellos se convierten en nuestros àngeles y siempre nos están acompañando, escuchando y cuidando. Hacen mucha falta pero desde el cielo nos dan la fortaleza que necesitamos para seguir adelante. Un abrazo

    1. Vane, hay que dejar el egoísmo, primero ellos y solo ellos, dejarlos morir con dignidad, ayudarlos a soltar y a irse es parte de la vida, finalmente la muerte está anunciada desde que nacemos

  8. 😭mi corazón ❤️ se acongojo al leer estas historias,pero lo
    más triste 😭 es saber q no son novelas, si no historias reales y q hay muchas personas demasiadas, sufriendo está tragedia en silencio. Mi empatía es para con usd y para con todos aquellos q están pasando por esta situación tan dolorosa 😣 Desgastante,,y deprimente. Pero al igual les digo, no perdamos la fe, existe un Dios misericordioso amante y benigno q tiene el control de TODO!!!🙏🏼👫👭👬

  9. Me tocó el alma, me removió el dolor de la partida de alguien importante en mi vida! Que Dios reconforte sus corazones; mantengan la esperanza de que los que se aman se volverán a ver!

  10. No fui capaz de leer todo de una, me iba a doler en el alma, tal cual como me duele en este momento. Desde esta mañana que vi la publicación lei una pequeña parte y solo le di compartir.. ahora que leí todo, reviví cada segundo de intenso dolor al lado de mi mami❣️ Pero sólo Dios sabe que tan fuertes quiere que lleguemos a ser.
    Te mando un abrazo súper fuerte mi caro , Dios te bendiga

  11. Mi madre también murió de canser casi la misma historia de la muchacha que cuenta la historia ese canser a lo último le borro la memoria a mi madre al llegar al punto q no reconoció a nadies de su familia .No saben lo duro q fue para mi pedirle a dios que se la llevará x que verla en esa cama del hospital sufriendo como lo estaba eso para mi era muy doloroso estube con ella hasta lo último ella fue y será la mejor madre del mundo no saben la Re falta que me hace mi vieja ya 7 meses q se me fue y nunca lo voy a superar su partida me duele demaciado 😭

  12. Me hicieron llorar con este relato, mis padres se fureon el mismo año a causa de esta emfermedad tan dura y triste como es el cáncer, gracias Por compartirnos tu historia. Dios siempre nuestra fortaleza es!

  13. Es de valientes expresar sentimientos, llevo 6 meses lidiando con el duele por la perdida de mi padre un historia similar ala de monica, con algunos pensamientos compartidos con carolina, uno nunca se imagina que pasars por algo asi, solo hasta q le toca, gracias por compartir su historia, Dios, la vida o como uds lo llamen da la fuerza para seguir adelante aunque aun duela y ahora en mi flia nos enfrentamos de nuevo con otro miembro amoroso con este enemigo q vuelve a entrar sin pedir permiso, esperemos esta vez si ganar la batalla

  14. cuando nos enteramos del cáncer de pulmón y diagnosticado con demencia frontotemporal que padecía mi papa todo se nos derrumbo ya estábamos peleando contra el tiempo y el nos gano la batalla es muy duro enfrentarnos a tan terrible mal pero al final solo nos queda el consuelo de que se batallo hasta el final……

  15. Gracias a ustedes por compartir historias similares….. mi papà, mis hermanas y yo batallamos junto a mi mamà por 7 años!! cáncer de colon, con metástasis en hígado y pulmones, se nos fue hace un mes, dejándonos en la mas profunda tristeza, sabemos que ella esta mejor donde Dios la tenga, ya sin dolor y con la sonrisa hermosa en su rostro!! te amo mami.

  16. Caro y Moni: gracias x abrir su 💜 y dejarnos sentir sus experiencias y su dolor. Me tocó el alma. Tengan la satisfacción de saber q desde algún lugar q desconocemos, ellos las miran con total orgullo! Un beso

  17. Hola Caro y Moni no las conozco pero las entiendo. Perdí a mi mamá hace 7 meses de un cáncer con el que lucho por 4 años. Vi como poco a poco Se iba apagando esa mujer dulce y fuerte a la que ame con locura.
    La que mas me preocupa es mi hermana de 14 años, ella realmente lo perdió todo, porque eso era mi mamá para ella y aunque esta mi papá no es lo mismo, perdimos a nuestra confidente y amiga.
    Mi dolor mas grande es que mi hija no la pudo conocer por que el mismo día que mi mama murió nació ella.
    Nadie nunca va a entender el dolor que deja la perdida de tu mamá por esta enfermedad que la consumió poco a poco… Las palabras de aliento jamas son suficientes y los abrazos jamas llenaran ese vació, porque como dice mi hermanita “Lo único que necesito es a mi mamá y ella ya no esta”

    1. Jennifer, te entiendo tanto, mi hermanito estaba muy pequeño cuando mi mamá se fue, y a veces uno como hermana mayor siente que debe ser fuerte, pero todos somos humanos, sentimos, lloramos. Pero seguro tu mamá te dará la fuerza que necesitas.

  18. Los relatos me hicieron recordar lo vivido con mi padre, tambien un cancer vesicular grado 4 metastasis en el higado, ver como se apaga día a dia sin poder hacer nada, angustia por no poder ayudarlo ver su cansancio, su carita que no se quiere ir y dejar a su familia, hacer todo lo que dicen porque es una esperanza de vida…y que no funcione y cuando vez que nada resulta pedir a Dios que se lo lleve para que no siga sufriendo….pedirle a Dios su muerte….es terrible, mi papito duro casi tres meses desde que lo diagnosticaron con cancer, el 21 de enero cumpliria 79 años y 2 meses desde que se fue el 21 de noviembre de 2018 y lo extraño dia a dia .

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